martes, 10 de diciembre de 2013

'He perdido la ambición'

A veces la tranquilidad, la certidumbre de ser (de estar), hacen que parezca que la ambición intrínseca del alma quede relegada a un limbo, cuando realmente sólo está adormecida y siempre presente. Ambición, el día que renuncie a ti estaré al fin en calma, al fin estancada (espero al menos estancarme en un sitio con vistas bellas). Mientras no puedo evitar esta necesidad de más, de superar(me), de superhombre. Ambición como motor de vida en estos mismos instantes. Nunca quietud (sólo aparente). Nunca olvidar que todo, absolutamente todo puede mejorar. Azar, si tú eres fiel yo prometo no cegarme (y seguir viva).

lunes, 9 de diciembre de 2013

Borrador.

A estas alturas y con ganas mil de escribir algo con mínimo sentido y ambición de ser, y no soy capaz. 'He perdido la ambición'. Si no me conociera estaría preocupada. Rachas. Y quien dice rachas dice ausencia del poder de una crisis que me haga explayarme y ser quien soy. Por suerte este silencio también me hace ser quien soy. Las heridas siempre candentes, y las ganas esparcidas por estas cuatro paredes. El alma está adormecida pero no obnubilada. Es todo lo que hacemos lo que nos permite ser quienes somos... pero también lo que no hacemos. 
Mi alma es un conjunto de acordes de Loreena Mckennit muy separados, muy espaciados. Hay una sensación dentro de esta calma que se pasea con holgura en mi conciencia y que ya no me esfuerzo en arrancar. No sé si es que no tengo fuerzas para arrancarla o que, en ausencia de emociones que mantengan mi nivel habitual de incertidumbre e inquietud siempre va bien rebuscar motivos en el subconsciente para permanecer intranquila.

Más borrador aún

Arrítmica, caótica y anárquica. Así  amanece mi alma antes de ser doblegada, domesticada, suavemente, dulcemente... Así anochezco a veces. Control. Nunca dejar ir la peligrosidad de la falta de empatía más severa. 'Más humana', mejor domesticada, querrían decir. 

lunes, 25 de noviembre de 2013

JR

Dale un poquito de sol a este día helado para que se derrame la nostalgia, para que chorree por mis dedos helados, llenos de heridas por un frío inexplicablemente insoportable y bello. Háblame de tus costras y yo te regalo un poco del gris que acumulo. Tan brutales; tu alma y la mía, tan desconsideradas y vanas a veces. Tan delicadas, las pobres. Tan infinitas, las heridas que se van añadiendo a la larga lista de deslices. Tan precisas en su locura. 
Divagar una y mil veces, para no decir nada, para sonreírlo todo, si es que acaso es necesario, y quedarme a medias, en la simpleza de un suspiro por una necesidad candente; la de aferrarme a mi sentimiento favorito sin querer queriendo. No existen lobos alejados de la eterna y oscura melancolía. Siempre se anhela el gris y precioso cielo, o eso dicen. 
Si te dejas fluir siempre llegarás a la orilla donde se embarca la oscuridad del ser, si te dejas ir sobre las profundas aguas de una conciencia a medias con mucho que ofrecer y más aún por callar.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Casi.

Un gran café después de otros tantos, Nocturnes, muchos libros... Viernes raro. Viernes casi domingo y mi alma no quiere parar de estamparse, escaparse y dejarme maravillosamente perdida.